
Además de que me abraze le pedí que me quisiera, pero no era un cualquiera... Era una puta con clase. Por cabeza no pedia más ni menos de lo que valia. Por cabeza nunca daba más ni menos de lo que cobraba. Pude lograr lo que nunca otro hombre pudo lograr, demostrarle de verdad que había tanta pasión junta dentro de mi corazón, ahi en su cama desparramado, en media hora de infierno toqué el cielo con las manos. Se notaba en el colchón más sudor que en cualquier otro y con caricias intentaba sanar su corazón roto. Porque hace falta mucho más que el dinero o propina de segunda para tapar en el alma ese agujero que de amargura se innunda. Y ahora nuestra preciosa dama ya no labura de cama, quiere ganar de otra forma la vida... La que antes era afrodita. Y yo sigo llamandola pero ya no se viene a dormir, si no hay mal que por bien no venga... ¿Que bien te trajo hasta mi?
No hay comentarios:
Publicar un comentario