
Si encontrás algo más fino que el filo de tu silencio, solo entonces te amaré. Rebuscada tu respuesta, tanto como tu cabeza... Tenías que ser mujer. Yo solo queria unos mimos, un suspiro de tu ombligo, una sopa con sabor. Eras un rompecabezas disfrazado de princesa, eras puro roncanrol. De este amor... Que nunca vió la luz, no sin tió el calor, no sufrió el dolor, no vivió el morír. Muy grande la cruz, muy chico el honor. Enana actitud de vivír mejor. Ya habia encallado mi barco en medio de tu pollera, nunca fuí buen capitan. Y aúnque aveces digo basta, en las noches de subasta me las juego hasta ganar. Como toda señorita, eras bien histeriquita, eras una ola en el mar. Siempre cinco para el peso, siempre abrazo... Nunca un beso, y ahora ni torta ni pan. De este amor... Que nunca vió la luz, no sintió el calor, no sufrió el dolor, no vivió el morír. Muy grande la cruz, muy chico el honor. Enana actitud de vivír mejor. Quedan solo los recuerdos de ese sueño momentaneo, viejos tiempos de adicción... A planteos poco cuerdos, al placer del desengaño, a la dulce confusión. Solo me queda en consuelo de saberme muy tranquilo, yo ya sé que la pelié. Me pensaba que era el ciego, me pensaba que era el pueblo, que era el tuerto y que era el rey. De este amor... Que nunca vió la luz, no sin tió el calor, no sufrió el dolor, no vivió el morír. Muy grande la cruz, muy chico el honor. Enana actitud de vivír mejor.
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