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sábado 9 de mayo de 2009
Y ojos, mano y labio ímpio apostados en asecho para robarte del pecho tu corazón todo mio. Lucharan en el vacio sin lograr su pretención hasta que de mi pasión liberada por Dios quedes. Porque ni tu misma puedes mandar en tu corazón.
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Me lavaré las manos con tu sangre
Nada es como parece ser
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